Repite conmigo; Ana Frank es una estafa.
Juicio Esclarecedor
Una triste historia, en verdad. Un señor se hace millonario gracias a una lacrimógena historia, que dice haber escrito su hija muerta. Luego para pagar al auténtico autor de la historia tiene que ser llevado a los tribunales. Y por favor, que no se diga que todo esto es una maquinación antisemita. Si el demandado, y condenado a pagar, Otto Frank, era judío, también lo era el demandante, el autor Meyer Levin, así como el Juez, Samuel L. Coleman. El juicio transcurrió entre 1956 y 1958 ante el County Court House de la ciudad de Nueva York, obteniendo el demandante Meyer Levin un fallo a su favor que condenaba a Otto Frank a abonarle una indemnización de 50.000 dólares de la época por "Fraude, violación de contrato y uso ilícito de ideas". El pleito, que se arregló privadamente después de la sentencia por obvio mútuo interés, versaba tanto sobre la "dramatización escenográfica" como sobre la venta del "Diario" en si. Por tanto, es falso afirmar que Levin solo colaboró en llevar al cine el Diario de Ana Frank. El juez, así mismo judío, era Samuel L. Coleman, quien dictó sentencia en el sentido de que Otto Frank debía pagar a Meyer Levin "por su trabajo en el diario de Anne Frank". En concreto, el delito de "fraude" que aparece en la sentencia contra Otto Frank se origina por "implantar" dentro del diario, los diálogos tal cual fueron proporcionados por el escritor Levin, como si fueran obra de su difunta hija Ana Frank.
Para cualquier interesado, todo lo referente al caso Levin-Frank está archivado en la Oficina del Condado de Nueva York (N. Y. Country Clerk’s Office) con el número 2241-1956 y también en el New York Supplement II, Serie 170, y 5 II Serie 181 (26). Así pues, la sentencia del juez (y juez judío) en el sentido de que el autor del Diario es Meyer Levin y no la niña, existe.