Siempre supe que este bicho era inocente de los mitos que le cargaban.
La tijereta (Forficula auricularia) no entra en los oídos humanos. El mito existe desde hace siglos y se refleja en su nombre en muchos idiomas europeos: earwig, perce-oreille, Ohrwurm. En español, en cambio, el nombre hace referencia a sus pinzas en forma de tijera — no a los oídos. La tijereta busca espacios oscuros y húmedos: bajo las piedras, entre las hojas, en las grietas de la corteza. Un oído humano no ofrece ninguna de esas condiciones. 🌿
Las pinzas traseras asustan a mucha gente, pero sirven para defenderse de depredadores, sujetar pequeñas presas y durante el apareamiento. Sobre una mano humana no las usa — no tiene motivo. La presión es muy débil, menos que una pinza de ropa.
Su papel en el jardín es el de un aliado nocturno. Come pulgones, pequeñas larvas, huevos de insectos dañinos y materia orgánica en descomposición. Es uno de los limpiadores más eficaces del suelo: transforma restos vegetales en nutrientes directamente aprovechables por las plantas.
Lo que la hace excepcional entre los insectos es su cuidado parental. La madre limpia cada huevo con la boca para evitar hongos, los protege bajo su cuerpo durante semanas y vigila a las crías hasta que son autónomas. Si algo amenaza el nido, no huye — se queda sobre los pequeños.
La próxima vez que encuentres una tijereta bajo un tiesto, vuelve a colocar el tiesto donde estaba. Está haciendo su trabajo.